Vamos a proceder ahora al fallo del Concurso-Exposición de Relato Fotográfico, que no es sino un intento de unir diferentes artes bajo un mismo prisma, de ampliar un poco las miras de los escritores, y también de los fotógrafos. Como ya sabréis, se hizo una exposición en Internet, en la página del taller, de una selección de fotos sacadas en varios países africanos por el fotógrafo Rafael Turnes. Los que quisieran participar en el concurso tenían que escribir un relato basado en una de las fotos de la exposición. Y aunque el plazo fue muy reducido (de apenas diez días) se presentaron nada más y nada menos que 67 relatos.
Bueno, hay que decir, ante todo, y con palabras textuales de uno de los miembros del jurado, que "parecía que todos habían vivido en África", y que "el nivel era especial y espectacularmente alto", "tomando en cuenta, además, la brevedad del plazo". Hubo un momento en la deliberación del jurado (formado por Guido Eytel, escritor chileno, Enrique Páez, al que ya conocéis todos, y Rafael Turnes, el fotógrafo), que se celebró el miércoles en una sesión de chat... hubo un momento, decía, en que se planteó dar tantos premios como fotos. Finalmente, se decidió que cualquier decisión iba a ser injusta, y que por tanto había que liarse la manta a la cabeza y elegir uno de los relatos. Uno de los seis seleccionados de antemano. Pero no quería dejar de agradeceros a todos los que habéis participado vuestro esfuerzo, y por supuesto, vuestros magníficos relatos.
La decisión, como digo, fue ardua, porque no había unanimidad en el jurado. Cuando se pusieron los relatos sobre la mesa virtual del chat, salieron cinco favoritos. Yo, que estaba presente únicamente como testigo de la deliberación y no había cenado, me tuve que armar de paciencia. Iba a ser un proceso largo. Cito las palabras textuales de Enrique Páez: "Joder, así no vamos a ninguna parte. Hemos elegido cinco de los seis". Así se inició una minuciosa discusión, en que los miembros se tuvieron que releer los relatos, extrajeron argumentos a favor de uno y otro, se hicieron críticas relacionadas con la verosimilitud o la narratividad... Y poco a poco, como quien no quiere la cosa, uno de los relatos fue sobresaliendo sobre los demás y todos, hasta yo, que simplemente estaba de mirona, acabamos enomarados de la protagonista del cuento ganador.
Pero no voy a dar más pistas. A continuación voy a decir los nombres de los finalistas, algunos de los cuales me consta que están por aquí, expectantes, y después diré el nombre del ganador. Antes (sólo es para ver si a alguno de los finalistas le da un infarto mientras tanto), recuerdo los premios:
- El autor del relato ganador recibirá como premio la foto ampliada y enmarcada en la que inspiró su relato. Si se encuentra presente, la recibirá de las insignes manos del mismo fotógrafo, Rafael Turnes, que el pobre lleva dos días revelándola y enmarcándola. Asimismo, leeremos aquí el relato.
- Los cinco relatos finalistas se publicarán, junto con el ganador, en la página Web del Taller de Escritura de Madrid, en el recién abierto apartado de "Concursos".
- Estos seis relatos se publicarán, asimismo, en el libro de relatos del Taller del año que viene, con una nota alusiva al Concurso-Exposición.
Y ya, ya está bien de tensión narrativa. Allá van los nombres de los finalistas, por estricto orden alfabético, y no de calidad.
- María Marta Guzzetti, desde Perugia (Italia), ha quedado finalista con su relato "El viaje", basado en la foto nº 3.
- Emilia Lanzas Covacho, desde Madrid, ha quedado finalista con su relato "La espera", basado en la foto nº 20.
- Osvaldo Isidro Larancuent Cueto, desde República Dominicana, ha quedado finalista con su relato "La rebelión del fuego", basado en la foto nº 24.
- Juan Carlos Márquez, desde Madrid, ha quedado finalista con su relato "La camioneta", basado en la foto nº 18 de la exposición.
- Elena Yáguez, desde Madrid, ha quedado finalista con su relato "Bajo los buitres", basado en la foto nº 15 de la exposición.
Esos han sido los cinco finalistas, que se pueden sentir prácticamente ganadores porque, como dije, el jurado deliberó largamente antes de tomar una decisión.
Y, a continuación, diré el nombre del ganador del concurso. Antes decía que todos habíamos acabado, tanto el jurado como yo, enamorados de la protagonista del relato. Dicha protagonista no es ninguna de las figuras humanas -terriblemente humanas- que reflejan las fotografías de Rafa. La protagonista del cuento, ya digo, no es una persona, sino un objeto. Diría que es un objeto inanimado si el autor no hubiera logrado, a lo largo de dos escasos folios, dotarlo de vida y de movimiento. La protagonista del relato se llama Tara y no es nada menos que... una motocicleta.
Hay una sola cosa por la que me dio rabia que ganara este relato... Y es porque su autor tiene un apellido impronunciable que me iba a tocar decir delante de doscientas personas. Pero en fin, no era una razón lo suficientemente sólida como para apartarlo de la gloria.
Y ya, ya lo digo: el ganador del Concurso-Exposición de Relato Fotográfico ha sido Carlos van Oosterzee (deletreo: o-o-s-t-e-r-z-e-e), con su relato "Tara", basado en la fotografía nº 18.
Me gustaría que, si Carlos está presente, saliera al escenario para que nos diga cómo diablos se pronuncia su apellido.
Antes de la lectura del relato, querría mencionar algunos de los valores que el jurado ha encontrado en él. Para ello, voy a hacer una brevísima crónica de lo que el miércoles por la noche se deliberó en el encuentro del jurado.
Guido Eytel dice, casi al principio de la conversación en el chat.: "Pienso en Tara, tan sencillita, tan cotidiana, y después veo tu foto, Rafa, y es ella". Rafael Turnes, en ese momento, se relee "Tara" y dice: "Hay conexión. Ella va orgullosa en su moto [...], y se relaciona con ella como con un hijo". Luego, la convesación va por otros derroteros, pero de pronto Guido surge otra vez: "Amo a Tara", dice, "¿Cómo no amarla, agachadita en su moto?". Entonces le recuerdo que su mujer se puede poner celosa ante ese amor prohibido. Y él contesta: "Te recuerdo que Tara murió, Isa". "Y es que la muerte es así, tan de repente, tan tonta...". "Igual que Pedro Páramo: todos estamos muertos." Entonces es Enrique el que se vuelve a leer "Tara". Se habla de que hay un pequeño fallo de continuidad en el cuento, un momento en que la protagonista para la moto, mira hacia atrás, y luego se la ve otra vez en movimiento, pero el narrador omite el momento en que vuelve a arrancar la moto. Sin embargo, no parece suficiente para descartarlo. "A mí no me despista al leerlo", dice Rafa. "A mí tampoco me despista, sigo enamorado de ella", corrobora Guido. Luego se especula sobre el nombre de la moto. "Tara" suena a italiano, dice Guido. "Tara" suena a Lo que el viento se llevó, dice Enrique. La moto es la "tara" de la protagonista, dice Rafa. "Tara" es el peso de un camión sin el camión, añade Enrique. Aparte de "Taras Bulba", replica Guido. Y "Tara-ntino", se le ocurre a Enrique. Y "tara-ntela", dice Guido. Después del cachondeo, los jueces se vuelven a poner serios. Debaten sobre otros cuentos, los alaban y los critican, y tras un rato de debate, Enrique admite la realidad: "Creo que nos acercamos a Tara, tu novia, Guido...". Aun así, añade: "No me acaba de convencer que esté en primera persona. Creo que en tercera iría perfecta. Y a muerte". Y Guido contesta: "No lo había pensado, creo que sí, pero perdería otras cosas". "Me gusta mucho el tono, como si no nos fuera a hablar de algo tan terrible", añade, "y es un relato contenido". Enrique dice: "A mí me gusta lo cotidiano de la historia". Y Rafa añade: "En esa ciudad las mujeres van a la compra y a trabajar en moto, y los hombres en coche". "Es una historia de amor", dice Enrique. "No puedo ver ahora la foto sin pensar en ella", concluye Guido.
De esta forma, "Tara" se fue abriendo un hueco en el corazón del jurado, y quedó claro que a ella había que darle el premio. A ella y a su creador: Carlos. Sin embargo, los miembros del jurado me pidieron que dejara constancia de la dificultad de la decisión, por la calidad de los relatos finalistas. "Insisto en que hay 20 o 30 injusticias manifiestas", concluyó Enrique. Y así se terminó, a la una de la madrugada (las siete de la tarde en Chile), ese encuentro un tanto peculiar e internacional del jurado. Aunque he tenido que resumir mucho, claro.
A continuación Carlos leerá su relato, que supongo que ya estaréis todos con la intriga de saber por qué queremos tanto a Tara. Y con el relato despediremos esta primera convocatoria del Concurso-Exposición de Relato Fotográfico. Esperamos leeros en las próximas. |