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Concursos de la Escuela: Concurso de audiogramas
 
 
Concurso de audiogramas
Nota: Convocatoria cerrada

Escuela de Escritores y el programa Hoy por hoy de la Cadena SER os proponen un concurso de microcuentos en los que el sonido, la música, la voz, en definitiva, la radio serán las musas de la literatura.

Los cuatro archivos sonoros de la Fonoteca de la SER, que cada lunes seleccionarán Luis del Val y Pedro Blanco, serán el hilo argumental a partir del cual podréis tejer vuestras historias.


Resultados del concurso: julio y agosto de 2006
Microrrelato ganador
Autor: Lola Sanabria García
Fragmento elegido: Challenger
Nostalgia
Cuando trajeron al abuelo a casa, dejó de hablar y se quedó varado frente al televisor. A veces, cuando yo volvía del colegio, lo veía con la mirada perdida en la negrura de la pantalla y le preguntaba qué estaba haciendo. Él nunca contestaba así que lo dejaba solo y me iba a mi habitación. Una noche mientras cenábamos, pasaron por televisión la explosión del Challenger. El abuelo dijo: “Valencia”, y una lágrima mojó su piel reseca.
Microrrelatos finalistas del 10 de julio
Autor: Enrique Ramírez López
Fragmento elegido: El Aznar Spanglish
Yunounao
“Encendimiento pasajero del rostro, ocho letras, vertical”. “Vergüenza, no, no cabe”. Las tardes en la recepción tienen grandes lagunas que hay que vadear con radio y crucigramas. “Pudor, tampoco”. La música llenaba la oficina, vacía por lo demás. Siguió pensando. “Sonrojo... uf, por una”. Sonaron las señales horarias de las cinco y comenzaron las noticias. “A ver, piensa”, se dijo. Se miró las manos, buscando la palabra, mientras oía las declaraciones en inglés del presidente. “¡Si señor, bochorno!”, exclamó. La apuntó y comenzó a reír, leyendo la siguiente definición.
Autor: Enrique Ramírez López
Fragmento elegido: El Papa y los jóvenes
Contradicción
Se ajustó las gafas y se pasó la mano por el pelo mientras la farmacéutica despedía al cliente que acababa de ser atendido. La mujer lo miró, esperando. Él, nervioso, se aseguró, que nadie le miraba fijamente. “Dime, chaval, ¿qué te doy?”, le insistió la licenciada con hastío. Sudando, le respondió con un susurro: “Una caja de preservativos, por favor”. Un minuto después salió de la tienda con un paquete en la mano. De pronto, se detuvo, sacó un crucifijo que llevaba al cuello. Miró el paquete, observó la imagen y, sin saber qué hacer, se fue rápido sin mirar atrás.
Autor: Ricardo Fernández Blanco
Fragmento elegido: Un inmigrante sueña con España
Sentencia
Cuando vos eras chiquito te agarrabas del dedo gordo de mi mano pa\' montar. Yo no salía de mi asombro. Una manita de nada, y a pesar de la hambruna, con tanta juerza, tanta desisión. A menudo resongabas tironeando de los flecos de mi poncho. Yo me réia y te retaba suave, como pa\' no perder la autoridá. Dispués, ya grandote, te juiste buscando mejores rumbos. Si Dios quiere, encontraré un trabajo digno. No hay guanaco que resista este desierto, Tata. Al año se rumoreó algo de un viaje a Europa. Gurí vivo, me dije yo. Aura, que me entero por el parte de la tardesita, en la radio, que sos un montón de huesos abandonados en una sanja, juera del camino, siento que Dios es una estafa, una brosa nomás, un gaucho maula.
Microrrelatos finalistas del 17 de julio
Autor: Lara Crespo García
Fragmento elegido: Ama Rosa
Sentada al lado de la máquina de coser, en su vieja silla de madera, rodeada por lanas de todos los colores; traje negro, moño gris y gesto triste nunca ausente. Calcetaba sin descanso, día tras día, únicamente acompañada por Ama Rosa y el sonido de la lluvia al caer sobre su ventana. El jersey estaba por fin acabado. Con trabajo, se levantó de la silla, tomó un papel y envolvió el jersey. Recordó la última vez que había visto a su hijo, parecía tan cansado y tan viejo que temía no volver a verlo. Y así, con lágrimas en los ojos, escribió el destino del paquete: la cárcel de Carabanchel.
Autor: Clara Martínez Señor
Fragmento elegido: Mujeres maltratadas
Miedo
-¡David!¡Eo! Atónito, inmóvil, David permaneció clavado en la fila en la que se alineaban para salir los alumnos de 1ºB. -Eh, que te llama ese señor, ¡oye! -Javier Baeza tiraba con insistencia y perplejidad del brazo de su nuevo compañero de pupitre. -¿Pero no lo ves? ¡Que te está llamando a tí! ¡Dile algo que a lo mejor es tu padre que ya ha vuelto! Cuando Javier Baeza regresó a casa esa tarde, explicó entre risas a su vecino Eric, del cuarto, cómo uno de su clase se había hecho caca encima y había llorado como un bebé sólo porque su padre había vuelto de América.
Autor: Carlos Alberto Fernández
Fragmento elegido: Chupa-Chups
Un caramelo envenenado. Lo pensaba y apenas podía reirse de su propia gracia, con su 127 a todo gas por el puerto de Los Leones. Que el jefe le hubiera hecho un aparte en la cena para encargarle el proyecto de los catalanes era una oportunidad para un recién llegado, pero entregar mañana el jingle era casi imposible. ¿Qué se podía cantar de un dulce con palito? Pues lo mismo que del Cola-Cao y mira. Al primer compás sobre el negrito del África tropical notó un latigazo. Boca abajo con el cuerpo lleno de cristales y la nariz rota, ahora sentía caer la nieve tarareando \"toma un dulce caramelo..
Autor: Lola Sanabria García
Fragmento elegido: La familia según Ana Botella
Mensajes
El primer día de escuela, mi madre quiso saber qué tal me había ido. No le hablé de la lección de Historia Sagrada ni de la pizarra y las tizas de colores; lo que hice fue preguntarle por qué no estaba mi vecino Fernando en la misma clase. Ella me contestó algo sobre las indigestiones que producían el melón con el agua, pero como yo no entendía nada, se impacientó y zanjó el asunto con un :”Además, los niños con los niños y las niñas con las niñas y punto”. Años más tarde, cuando era inseparable de Adelita, vino a soltarme otro rollo sobre las flores y las abejitas. Todo para alejarme de ella, cosa que no consiguió.
Microrrelatos finalistas del 24 de julio
Autor: FRANCISCO GRACIA VILLAMAYOR
Fragmento elegido: Biólogo e inmortalidad + NODO + robo cuadro + Fraga
Llevaba estudiándolo desde los 25 años, cuando lo vió en el No-Do: “Fraga bañandose en Palomares”. Pensó que si estudiaba las mutaciones que se produjeron en su organismo, pasaría a la historia como el biólogo que descubrió el secreto de la vida eterna. Pero no encontraba nada, y el tiempo pasaba. Análisis, radiografias, pruebas y más pruebas. No encontraba nada. Fraga tenía 109 años, yo 90. Se me acababa el tiempo. El día de mi defunción, cuando estaba en el lecho de muerte, se me acercó Fraga y me lo contó: Había robado el retrato del Dorian Gray.
Autor: Patricia Esteban Erlés
Fragmento elegido: robo de cuadros
Me traía una ración de tarta Sacher cada vez que venía de la calle y yo veía nada de malo en eso. Si le decía, mira qué abrigo de visón tan mono, al día siguiente ya tenía uno, y lo mismo pasaba con las joyas o los perfumes. Era tan encantador, tan espléndido. Otra se hubiera aprovechado de él pero yo no estaba enamorada y se lo dije tan pronto como fui capaz. Aquella noche, al volver del trabajo, me encontré ese monstruoso cuadro del hombre que grita apoyado en la puerta de casa. Y esto es todo lo que puedo decirle, señor agente.
Autor: Clara Martínez Señor
Fragmento elegido: No-Do
La sala entera se giró al oír la bofetada y la vio salir, mientras él, con la mano en la mejilla, mascullaba que jamás tendría otra cita con una estrecha pueblerina. Lola, ruborizada, se encerró en el lavabo. Intentó ocultar los muslos tirando con fuerza de la minifalda hacia abajo. Los botones de la cintura saltaron y se le cayó a los tobillos. Contempló con rabia su reflejo semidesnudo. Al oír de lejos el final del No-Do, se apresuró a urdir un improvisado cierre con las horquillas del moño para, totalmente despeinada, volver a la sala y susurrarle al oído: al final muere Kirk Douglas.
Autor: Ada Menéndez
Fragmento elegido: Biólogo e inmortalidad
Me recuerdo eterna desde que nací. Por mi vida infinita, han pasado doscientos doce mil esposos o amantes, de los cuales, sólo extraño a menos de la mitad. El primero, un macho simio hermoso, me lanzó una piedra a la cabeza en señal de su interés hacia mí. El último, un ejecutivo de cuentas financieras, me arrastró al cine para ver Torrente III. El primero, me hacía esperarle en la caverna durante sus cacerías. El último, me tenía sola en casa con los niños, siempre que jugaba el Real Madrid. Del primero, me separé en mitad de un viaje migratorio. Del último, a la vuelta de Marina D’or.
Microrrelatos finalistas del 31 de julio
Autor: Raquel Pascual Cortés
Fragmento elegido: Llegada a la luna
Estaba angustiada porque nada había vuelto a ser igual. Desde su regreso notó algo raro. No lo podía explicar pero se sentía muy incómoda con él. Se pasaba los días observándole. Espiaba todos sus gestos tratando de averiguar qué le pasaba a su esposo. Al cabo del tiempo, pensó que podían tener razón los que decían que su marido, Neil Armstrong, nunca había pisado la luna. Quizás estaba tan raro porque le costaba tener que engañarla a ella también. Años después, estaba segura de ser la única persona en el mundo que sabía la verdad: el hombre sí había llegado a la luna, pero no había vuelto.
Autor: Delia Aguiar Baixauli
Fragmento elegido: Ibáñez y su primer dibujo
Tenía una rata en la cartera que se comía su dinero. Los billetes de diez euros desparecían sin que se diera cuenta, y de los de cincuenta apenas quedaba el olor. A veces, la rata de su cartera viajaba a la cartera de su madre, cogía entre sus patas algunos billetes y los llevaba a la suya. Y se los comía de nuevo. Un día, la rata dijo: Estoy perdiendo el tiempo, me voy a vivir a la cartera que siempre tiene dinero. Pero antes de que pudiera hacer nada, la rata y él ya estaban de nuevo en el internado.
Autor: Delia Aguiar Baixauli
Fragmento elegido: Canción ONCE
En un maletín de cuero negro, aquel simpático vendedor de la playa llevaba de todo, gafas de sol, pañuelos para el pelo, horquillas. Cuando me acerqué a observar una brújula plateada muy aparatosa, el vendedor cerró la maleta y me pilló la mano. Me asusté e intenté sacarla haciendo movimientos de muñeca como si bailara sevillanas, pero él se reía de mí. Tenía más fuerza. Aunque no los veía, sentía el roce los objetos y algún arañazo me hizo gritar de dolor. En vista de que no iba a soltarme, dejé allí mi mano y me fui a bañar. Luego vi que la compraba un anciano, no quiero pensar para qué.
Autor: Gustavo Forcada Chabrera
Fragmento elegido: Llegada a la luna
Como todos los meses, me preparé siguiendo el ritual. Me desabroché la camisa y aflojé la correa del pantalón. Me quité los zapatos y los calcetines deshilachados. Guardé todos los jarrones y objetos punzantes. Cubrí el sofá con un gran trozo de plástico, porque ya llevaba cuatro tapicerías en lo que iba de año, y me regalé, acomodándome en él, algunos lingotazos de whisky. Pero no pasó nada. La miré por si me había equivocado de día. No. Llena. Crepitante. Entonces llamó la vecina. Baja a ver la tele: hemos llegado a la luna. Un gran paso para la humanidad. Una putada para los hombres-lobo.
Autor: Olivia Díaz i Díaz
Fragmento elegido: El alcalde Álvarez del Manzano canta un villancico
Manolito lloraba abrazado a su peluche, pensando que su mamá ya no lo quería. Había dicho que esa tarde irían a la Plaza Mayor, y él sabía muy bien que ese era un sitio fatal para un niño, ya que en la película favorita de la abuela, ¡esa con la que lloraba siempre!, el pequeño desaparecía. Además esa mañana, en la radio de mamá había oído a un ogro que cantaba diciendo que llevaran a los niños allí.
¡Era su destino, esa tarde moriría!
Pensó en los Reyes Magos y sonó el teléfono.
-Cambio de planes -dijo la madre-, no hay Plaza Mayor.
-¡Ves como existen!- dijo Manolito aliviando a su peluche.
Microrrelatos finalistas del 7 de agosto
Autor: Inés Almagro Zamanillo
Fragmento elegido: De la Concha
Se la guardó en el bolsillo con un rápido gesto, pagó la cantidad requerida y volvió sobre sus pasos sin mirar atrás, sintiendo el peso de lo prohibido en su cabeza y en su pantalón. Sabía que era peligroso. Tendría que dar muchas explicaciones si alguien le pillaba con aquello, pero a la vez le excitaba, así que aceleró sus pasos, ansioso. Una vez en casa las sacó todas; ya tenía cinco, de una calidad excepcional. Así que enseguida cayó en un éxtasis de placer cuando empezó a leer despacito cada una de aquellas cinco palabras. Palabras nuevas, mágicas, llenas, que sólo él sabría disfrutar.
Autor: Marisol Sánchez Echegaray
Fragmento elegido: Sabina
La blanca paloma
Para Tadese el mejor momento del día era cuando visitaba al viejo brujo de su tribu. Ahmed, sentado bajo un gran olivo, le contaba una y otra vez cómo era la vida en un país situado muy lejos de la aldea. Un día harto de tantas guerras y miserias se marchó, llevando como único equipaje la rama de olivo que Ahmed le dio como amuleto. Después de pasar muchas adversidades, llegó exhausto al paraíso del que tanto había oído hablar: comida en abundancia, robustos edificios, bonitos vestidos… y sobre todo PAZ. El duro viaje había merecido la pena. A los pocos días comprobó que a él le era vedado todo lo bueno. Por más que se empeñaba en ser uno más seguía pasando hambre, frío y rechazo. Una noche derrotado y triste se quedó dormido bajo una estatua. Al amanecer no había rastro de él. En su lugar una paloma blanca con una rama de olivo en el pico, levantó el vuelo. Ese día el cielo lloró.
Autor: Eva María Nieves Rodríguez
Fragmento elegido: Asesinato Kennedy
La única banda sonora que acompaña mi vida es la marcha fúnebre de aquel concierto donde me enteré del atentado. También grité de horror, como toda la sala, pero por otro motivo. Volví a casa nervioso y allí estaba, donde la dejé. Nadie aparentemente la había tocado, como siempre. No entiendo que pasó aún. Años de angustia esperando la patada en la puerta de policías de asalto, interrogatorios, la pena capital, una bomba bajo mi coche. Ahora que sé que voy a morir al fin, doctor, dejo la lista de las únicas personas que tuvieron acceso a mi novela inédita: "Asesinar al presidente". Haga lo que crea conveniente.
Microrrelatos finalistas del 14 de agosto
Autor: Javier López Hernández
Fragmento elegido: Circo
Adiós
Tras una aparatosa entrada al despacho del director, tragó saliva y simuló seguridad: \"No puedo seguir ocultando mi hartazgo -dijo-. Estoy hasta las orejas de este empleo: siempre dando vueltas con ese ridículo uniforme, saludando a todo el mundo… Total, para que los aplausos se los lleve esa jovencita que no hace más que pisotearme mientras se contonea a mis espaldas. Y no pretenda convencerme, ya lo intentó ese payaso del Aragón. Lo tengo decidido, me largo.\" Cerró su monólogo con un portazo. Mientras el director, boquiabierto, veía cómo se alejaba del circo el mejor de sus caballos.
Autor: José Gregorio Pura Laguna
Fragmento elegido: Peter Pan
Éxito de mujer
No tendría aún los ocho años y observaba con curiosidad y admiración la prenda de tacto suave, formas redondeadas y blanco intenso que sus manos sostenían. Seguro que su imaginación de niña, iba resolviendo las preguntas que le iban surgiendo. De pronto, una fuerte voz, una orden que sonó como un trueno, la sacó de su ensoñación poniendo un gesto de terror en su carita de rasgos orientales. Sin decir nada, agachó la cabeza y cosió una de las miles de etiquetas que reposaban a su lado: “SUJETADORES PETER PAN. Made in China”.
Autor: Adrián Rebola Pardo
Fragmento elegido: Colón
Se despertó. No en Valladolid, no... en otro sitio, ése del que nadie volvió. Cuatro veces había ido a las Indias, cuatro regresó; pero de este extraño lugar no lo haría. No era lo que él esperaba. No había nubes, ni ángeles, ni Dios. Sólo bosques... y ante él, una serpiente envuelta en plumas, Kukulkán, que la llamaban los habitantes de allende los mares. Se percató de su tremendo error. La religión verdadera no era la suya, y él acababa de enviar a millones de personas al infierno maya...
Autor: Víctor González Izquierdo
Fragmento elegido: Circo
Ir de función
Aunque la tounée se suspendió ayer por falta de público, como cada tarde, entró en su vieja caravana, para completar el ritual del maquillaje. Luego, tras ajustarse la nariz de goma, se dirigió a la pista, apenas iluminada. El silencio del fracaso atronaba sus oídos, y aunque el miedo enganchaba sus movimientos, quería terminar cuanto antes. Se subió sobre la silla que le había visto triunfar durante tantos lustros y deslizó sobre su cuello la soga colgante del trapecio. Una voz risueña a su espalda, preguntó:
- ¿Qué haces, abuelo?
- Ensayo el número de la próxima gira- susurró.
Microrrelatos finalistas del 21 de agosto
Autor: Raquel Fernández Sánchez
Fragmento elegido: Hallazgo de un galeón español
¿Tierra?
El mar ya estaba en calma, todo había vuelto a la tranquilidad. La tripulación exhausta e inmóvil yacía por doquier mientras el joven capitán dormitaba apartado, pensativo. Había sido una dura lucha contra los vientos del este. Ya no quedaba rastro de las velas inmaculadas, ni siquiera un recuerdo de los mástiles ni del timón labrado, tan solo frío. Frío y silencio. Y ¿esperanza? Como el final de aquel cuento de galeones y piratas que le había narrado su abuelo, pero allí el silencio se rompía... Ahora sí, ¿gaviotas?, ¿tierra? Su cayuco había llegado a la costa, estaban en Canarias.
Autor: Sergio Torres Mendez
Fragmento elegido: El Gordo
El sueño
Cada 22 de diciembre asistía disfrazado al sorteo de la lotería. Creía que tendría más posibilidades estando presente, pero los años pasaron y la suerte nunca se fijó en él. Aquel 22 de diciembre era la última oportunidad antes de que su sueño se desvaneciera para siempre, pero él no acudió al sorteo. Ni siquiera pudo girar la cabeza hacia la radio cuando los niños de San Ildefonso cantaban el “gordo”. Pero sonrió bajo su máscara de oxígeno. Por fin salía su número. Había valido la pena vivir con la esperanza.

-Ya podéis quitar la grabación- dijo su hijo mayor soltando su mano fría.
Autor: Ricardo Castillo
Fragmento elegido: Galeón
Se habría restregado los ojos a través de la escafandra si hubiera podido. Ante él tenía una embarcación, pero no era un galeón. Sus dimensiones eran mucho mayores, descomunales, y sin un solo mástil; en cambio era antigua: sus tres pisos de madera petrificada lo demostraban. Al fin se atrevió a entrar, y dentro halló miles de esqueletos mecidos por el agua, todos ellos de animales que no conseguía identificar. Pronto descubrió que cada uno tenía su pareja. Asustado, decidió volver a la base y no contar nada. Quizás por eso cuando le preguntaron que de dónde venía, él contestó “No sé”.
Autor: Víctor González Izquierdo
Fragmento elegido: Quebrantahuesos
Aves a lo lejos
Como cada tarde de sábado o de domingo, de los últimos setenta y dos meses, Alejo subió a su atalaya para observar las aves del entorno.

Unos prismáticos potentes y viejos, una libreta repleta de anotaciones, y un lápiz mordisqueado por su extremo eran sus herramientas de naturalista de fin de semana.

Luego, el toque de las ocho, la cena y el recuento antes de ir a la celda para dormir cercenaban todas sus ilusiones de hombre libre, hasta la próxima tarde de sábado o de domingo.
Autor: Lola Sanabria García
Fragmento elegido: Entrada del Euro
Avaricia
La tía Eduvigis poseía tres cosas: una pequeña fortuna, un libro de Santa Teresa y una casa de doscientos metros cuadrados en el centro de la ciudad. De niño, yo la visitaba a menudo para conseguir algunas pesetas y la promesa de que heredaría la casa. De mayor, continué visitándola y aceptando los cheques que ella me daba. Pero con la llegada del euro, la tía perdió el control de su dinero. Escribía una cifra que le parecía pequeña y yo no la sacaba de su error. Después de morir, el abogado hizo público el testamento. En él, mi tía había dispuesto que al quedarme yo con el dinero que tenía destinado para el convento, la casa sería para las carmelitas, a las que tanto admiraba.
Microrrelatos finalistas del 28 de agosto
Autor: Daniel Darias Rojas
Fragmento elegido: Gorbachov y la tragedia de Chernobyl
La llamada
Sergei estaba muy nervioso. El tiempo jugaba en su contra y por ahora perdía. Sabía que los que como él estaban en la central, ya poco podrían hacer. Llamaba una y otra vez a su esposa para decirle que huyera. Finalmente se descolgó el teléfono.
-¡Anna, por Dios! ¿Dónde estabas? Escucha ha pasado algo muy grave, debes...
Una voz masculina inesperada le cortó.
-Anna se está vistiendo, un segundo.
-Eh, cariño, esto no es lo que parece (tragó saliva) verás es un amigo... Dime, ¿qué querías?
Sergei destrozado por lo que oía sólo dijo:
-Nada, esta noche no me esperes para cenar.
Autor: José Vicente Aracil Lillo
Fragmento elegido: El problema de la vivienda
Al primer nieto le pusieron su nombre. La habitación de soltera de la hija, se quedó pequeña para cobijar a tres personas. Invadieron la sala y uno de los baños. Después llegó la nieta. Se parecía tanto a la abuela, que, aunque intentaron un conato de rebelión, no tuvieron más remedio que entregar el otro baño, medio pasillo y casi toda la cocina. Cuando a “la niña” se le volvió a hinchar la tripa, decidieron hacerse fuertes en el despacho: arrancaron los anaqueles de las librerías, los clavetearon cruzados sobre puertas y ventanas y permanecieron en silencio, pávidos y a oscuras; esperando.
Autor: Elena Cebollero Prado
Fragmento elegido: Eduardo VIII abdica
Abre la boca
Abre, anda, abre la boca, no ves que tienes que comer... Qué bien te he peinado hoy, ¿eh?... Sé que te gusta... Y tú que decías que tenía manos de oso, menudo moño te he hecho... Abre, anda, abre la boca... Con sus horquillas y todo, y los de la bata blanca dicen que no te enteras. Qué sabrán ellos si soy yo el que te cuida y se que sonríes cuando algo te gusta... Abre, anda, abre la boca, que no me reconoces, que no vas a recuperar la memoria..., abre, anda, abre la boca, a mí me lo van a decir, a mí que llevo cuidándote seis... o son ya siete los años... Abre, anda, abre la boca.

Notas sobre el concurso
audiograma
(De audio- y -grama)
1. m. Curva que representa el grado de agudeza con que percibe un individuo los sonidos.

Con este concurso de audiogramas queremos darle un sentido figurado a esta palabra y comprobar, así, el grado de agudeza literaria de los radioyentes al dejarse empapar por ciertos sonidos evocadores.

¿Quién no recuerda los sonidos lejanos de una radio que decía: "Franco... ha muerto", "¡Al suelo, coño!", "And the winner is... Pedrooooo", "Dos millones de personas en el Paseo de la Castellana: libertad, libertad, sin ira libertad...", "¡Habemus Papa!"?

Son muchos los sonidos que desde hace más de 80 años se guardan en los archivos de la Cadena Ser y que ya forman parte de la historia. Muchos los acontecimientos en los que todos, de una u otra forma, como protagonistas o como simples oyentes, hemos participado. Evocación, sonoridad, recreación, ingenio... Las posibilidades literarias que nos ofrecerán estos fragmentos son infinitas. Por ello te invitamos a enviarnos tus audiogramas, esos microcuentos basados en los cortes sonoros que cada semana te propondremos.

Diez consejos para escribir microcuentos
1. Un microcuento es una historia mínima que no necesita más que unas pocas líneas para ser contada, y no el resumen de un cuento más largo.

2. Un microcuento no es una anécdota, ni una greguería, ni una ocurrencia. Como todos los relatos, el microcuento tiene planteamiento, nudo y desenlace y su objetivo es contar un cambio, cómo se resuelve el conflicto que se plantea en las primeras líneas.

3. Habitualmente el periodo de tiempo que se cuente será pequeño. Es decir, no transcurrirá mucho tiempo entre el principio y el final de la historia.

4. Conviene evitar la proliferación de personajes. Por lo general, para un microcuento tres personajes ya son multitud.

5. El microcuento suele suceder en un solo escenario, dos a lo sumo. Son raros los microcuentos con escenarios múltiples.

6. Para evitar alargarnos en la presentación y descripción de espacios y personajes, es aconsejable seleccionar bien los detalles con los que serán descritos. Un detalle bien elegido puede decirlo todo.

7. Un microcuento es, sobre todo, un ejercicio de precisión en el contar y en el uso del lenguaje. Es muy importante seleccionar drásticamente lo que se cuenta (y también lo que no se cuenta), y encontrar las palabras justas que lo cuenten mejor. Por esta razón, en un microcuento el título es esencial: no ha de ser superfluo, es bueno que entre a formar parte de la historia y, con una extensión mínima, ha de desvelar algo importante.

8. Pese a su reducida extensión y a lo mínimo del suceso que narran, los microcuentos suelen tener un significado de orden superior. Es decir cuentan algo muy pequeño, pero que tiene un significado muy grande.

9. Es muy conveniente evitar las descripciones abstractas, las explicaciones, los juicios de valor y nunca hay que tratar de convencer al lector de lo que tiene que sentir. Contar cuentos es pintar con palabras, dibujar las escenas ante los ojos del lector para que este pueda conmoverse (o no) con ellas.

10. Piensa distinto, no te conformes, huye de los tópicos. Uno no escribe (ni microcuentos ni nada) para contar lo que ya se ha dicho mil veces.

Bases del concurso (convocatoria cerrada)
A partir del 10 de julio y hasta el próximo 28 de agosto, cada lunes a las 10:30 de la mañana, Luis del Val y Pedro Blanco seleccionarán cuatro cortes del archivo sonoro de la Cadena SER que servirán como inspiración a los oyentes del programa Hoy por hoy y a los lectores de nuestro portal para escribir su microcuento.

Si no podéis seguir el programa en directo, cada lunes encontraréis las propuestas sonoras que deben servir como inspiración para los microcuentos en la página web de la Cadena SER.

El plazo para enviar vuestras propuestas finalizará los viernes a las 12:00 horas.

Un jurado compuesto por profesores de Escuela de Escritores seleccionará semanalmente el mejor microrrelato inspirado en cada uno de los cuatro fragmentos radiofónicos propuestos.

Los lunes a las 10:30 de la mañana, los relatos seleccionados serán leídos en antena y comentados por Luis del Val, Pedro Blanco y un profesor de Escuela de Escritores. Los autores también podrán participar en el programa leyendo sus microrrelatos.

Por lo tanto, cada semana habrá cuatro finalistas que competirán por el premio al mejor audiograma que se fallará el próximo lunes 28 de agosto. El ganador podrá participar a partir del próximo mes de septiembre en uno de los talleres trimestrales de Escuela de Escritores y recibirá también un premio de la Cadena Ser.

Para participar debes rellenar el siguiente formulario y escribir tu microcuento en el espacio asignado (600 caracteres). No te olvides de indicar en la casilla correspondiente cuál es el corte radiofónico que has elegido como inspiración para tu relato.

Hemos preparado un decálogo sobre la escritura de microcuentos que esperamos que os sirva de ayuda para redactar vuestros audiogramas.

 
 
 
   

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