Talleres de escritura Escuela de Escritores. Cursos de redacción y creación literaria
Bienvenido a Taller literario Escuela de Escritores - Comunicación escrita y escritura creativa
Talleres de escritura virtuales Talleres de escritura presenciales Cursos para empresas Servicio de corrección de textos

Cursos por Internet
Cursos a distancia de la Escuela de EscritoresAbierta la matrícula para los cursos de junio, julio y agosto
Mapa de los cursos
Cursos presenciales
Cursos en Madrid de la Escuela de Escritores
Cursos en Madrid, horarios y grupos
Cursos en Burgos
Cursos en Zaragoza
Cursos para empresas
Cursos para empresas de la Escuela de EscritoresComunicación escrita, redacción comercial para empresas
Saber más
 
 
Secciones
 
 
 
 
 
  Prueba de acceso del Máster de Narrativa  
   
 
EdE en la Red europea
EdE en la Red europea
Libros recomendados
Libros recomendados
Nuestras palabras
Nuestras palabras
Entrevistas
Entrevistas

 
  Boletín de noticias  
   
 
 
  Buzón de sugerencias  
   
 
 
 
Equipo de la Escuela: Alfredo Caminos
 
 
Cursos a distancia: Escribir para cine y televisión

Master en Escritura para Cine y TV (UAB), Licenciado en Cinematografía (UNC) y Especialista en Educación Superior (UCC).

Se desempeña como profesor adjunto de Guión y Narración televisiva en carreras de Comunicación Audiovisual y Cine en dos universidades argentinas, en la Escuela de Escritores e invitado a la Universidad Pontificia de Salamanca.

Al mismo tiempo continúa como dinamizador en el Master en Guión de la Universidad Autónoma de Barcelona. Expone sobre investigaciones en multimedia y televisión y publica ensayos sobre narrativa televisiva y nuevas tecnologías. Desde este año es jefe de redacción de la revista Guión actualidad de la Universidad Autónoma de Barcelona.

En el campo productivo audiovisual es realizador de cortos y largometrajes para cine y televisión, alternado como puestista en escena de obras de teatro y danza y jurado en concursos de guión y novela.

Destacado como guionista de largometrajes de ficción, mantiene intensa actividad como evaluador de guiones de largometrajes en productoras de Argentina, Ecuador y USA. Recibió el premio INCAA 1992 con El barco y participó en la selección final con el guión La higuera en el Festival Internacional de Gibara, 2003.
Correo electrónico
Entrevista a Alfredo
Publicaciones de Alfredo Caminos

Entrevista realizada a Alfredo Caminos en abril, 2008
¿Qué te sugiere la frase «El escritor nace, no se hace»? ¿Crees que se puede aprender -y enseñar- a escribir?
Sí, se puede aprender y se debe enseñar a escribir, como se puede aprender y enseñar cada una de las artes. Existe una predisposición mayor o menor por parte de quién recibe el conocimiento, de acuerdo a condiciones sociales, políticas y hasta genéticas; pero siempre se puede enseñar cualquier disciplina ligada al arte o a un oficio. En el caso particular del guión, como es muy técnico y poco literario, la enseñanza es más fácil y no tan simple el aprendizaje. Se requiere un escritor diferente. Pero claro, si hablamos de narrar, narrar en sentido estricto, aparecen todas las dificultades propias de otras escrituras. Se cuenta, eso sí, con una ventaja: los alumnos ven mucho cine y televisión, por lo cual resulta muy cómodo buscar ejemplos.
Con respecto a la pregunta concreta si el escritor nace o se hace, lo pienso y lo pienso y no llego a una certeza que me ayude a dilucidar la cuestión. Un poco nace, naturalmente, y otro poco se hace, evidentemente. Y también se lo cree aunque no haya nacido así ni se haya formado para tal arte. Cada escritor tiene al menos un lector y un fanático: él mismo. Esto me recuerda aquel conferencista, frente a alumnos de publicidad, que preguntó a los asistentes quién pensaba llegar lejos. Un joven levantó la mano y señaló que él pensaba hacerlo. El conferencista dijo que no percibía si él llegaría a ser famoso y reconocido, pero si sabía que todo el resto de los asistentes no serían nada, porque no se lo creían. Un poco de egocentrismo nunca viene mal. Y esto último es de mi psicólogo, argentino, por cierto.

¿Qué significa para ti tu labor como profesor? ¿Cómo y por qué comenzaste a impartir clase?
Un poco de vida. Aunque parezca un poco extraño decirlo me hace pensar en ser como el elegido para dejar en los demás un poco o mucho de lo que sé. Que es poco, y mucho menos de lo que esté en condiciones de dejarles. Pero creo que la vida es eso, juntar lo que sabemos de las generaciones precedentes y sumarle un poco de lo propio para entregarlo a los que siguen. Todo eso es la vida misma en funcionamiento. Como si un profesor fuese parte de la biología. Un poco un árbol, con raíces y follaje, y dejando los frutos para que lleven semillas un poco más allá. Ahora que lo pienso según Newton las manzanas deberían nacer en el mismo lugar.
Cuando era un niño muy pequeño, a los ocho años, solía reunir amigos de la misma edad, les mostraba mis películas CineGraf y les explicaba. Ese debe ser el antecedente más remoto. Cuando me inscribí en la Licenciatura en Cine opté por el profesorado, era más largo, tenía más asignaturas, pero yo sabía que eso era lo que quería hacer. Además, me puse un límite, los cuarenta años. Hasta esa edad tenía que aprender y aprender a hacer. Luego, a transmitir para no llevarme nada a la tumba. Claro, después ocurrió que nunca dejé de estar de alumno en alguna disciplina. Así fue que nunca llegué a los cuarenta, o bien es una estrategia para no cumplir años, no lo sé muy bien.

¿Cuál es tu relación con el resto del equipo de la Escuela?
La normal en todo grupo de trabajo, cordial, amable, solidario. Con los profesores se comparte la misma pasión por la narración, es muy notable esa particularidad. Pero nos diferencia el hecho de una escritura muy pragmática como es el guión de cine frente a las más creativas como la novela, el relato. Cuando el guión avanza en lo narrativo se acerca a los demás. El equipo de la Escuela se compone también de directivos, técnicos, administrativos. Con todos se comparte un clima de respeto y compañerismo. Y tenemos una sala virtual de profesores que es muy divertida. A veces salen temas graciosos, dudas, pedidos de auxilio. Se hace catarsis. Hasta buscamos perros perdidos y con tanto mail el perrito aparece al final. Yo he perdido a mi suegra pero no quiero decir nada por miedo a que la encuentren.

¿Cuáles son las peculiaridades de tu metodología, aparte de la mecánica común a todos los talleres? ¿Te sientes libre a la hora de aplicar tu criterio pedagógico?
Siempre se pensó que los primeros diez años del siglo XXI sería la década de la enseñanza. Frente a tanta televisión y los nuevos medios audiovisuales que se vienen hay que preparar a muchos profesionales para esa industria. Soy defensor de la enseñanza del guión a distancia, porque obliga al uso de la herramienta escritura con mucha práctica y facilita las correcciones. El guionista aprende en los talleres a escribir con técnica, a narrar con originalidad, a creerse que es un trabajador en su oficio. Luego le siguen otras posibilidades relacionadas: evaluadores, lectores, correctores, dialoguistas, asesores, estructuralistas. Además, a distancia el alumno se libra del látigo del maestro, al menos el látigo físico.
Y sí, por supuesto me siento libre. También me formé como especialista en educación y por lo tanto aplico todos los criterios posibles según el tipo de alumno y la ocasión. Dicho esto con el peligro de poner en riesgo mi vida cuando se habla de pedagogos, pero en fin… que no hay problema en la Escuela en tener criterio y usarlo. Suelo aplicar algo que pregono mucho: ponerme en el lugar del alumno. Y no es tarea fácil. Uno como profesor siempre tiene la edad que tiene y sigue creciendo; y por tanto cada vez se aleja de la edad de los alumnos, que en conocimientos están siempre en sus comienzos. Claro, si ya saben no se apuntan como alumnos. O sí, como terapia.

¿Qué les pides a tus alumnos cuando comienza el curso? ¿Y cuando termina? ¿Cuál es tu nivel de exigencia?
Cuando comienzan les pido creatividad, que se sientan libres de pensar y decir lo que les venga en mente. Les ruego que "inventen" escenas en cualquier lugar y tiempo. La libertad es fundamental para poder inventar y mientras esté creando el presupuesto para hacer la película es ilimitado. Después, las correcciones y la producción (en el caso de las películas) se encargarán de bajarlos a la realidad. Cuando terminan… no me dan tiempo a pedirles que revisen sus escritos una y mil veces, son ellos los que piden seguir aprendiendo. A veces creo que no les enseñé nada, que sólo pude transmitirle una pequeña gran sensación: pasión por el audiovisual.
Mi nivel de exigencia: Mucha exigencia, mucho nivel. En realidad disimulo bastante. De un primer ejercicio donde parece que todo es fácil y los alumnos son muy creativos y geniales paso a una segunda ejercitación en el cual descubren que no deben olvidar nada de lo anterior y que el asunto va en serio. Así me lo dicen. Pero claro, para la segunda o tercera semana ya están en altamar, a veces con tormenta, y no pueden volver. El ego que cargan de la primera semana los obliga a seguir. Por eso digo que soy muy exigente diciéndoles que van bien, mientras vayan bien, por supuesto. Nadie se deja vencer tan fácilmente si se siente bueno para una tarea. Todos llegan al curso diciendo que saben mucho de cine, pues entonces... a demostrarlo.

¿Qué clima te gusta y procuras que se cree en tus grupos de trabajo?
El humor, es fundamental en este oficio. Y mucha comunicación, estar continuamente "dialogando" como en las películas. No sé por qué, pero toda la actividad audiovisual, desde la escritura hasta la pasarela de los premios, se ha vuelto un lugar para la broma simple, el entretenimiento. Como si fuera obligación pasarlo bien. Se buscan guionista de "buen rollo", actores que sepan divertirse en los rodajes, técnicos que sonrían. No sé puede generalizar, pero ocurre a menudo. ¿Será que somos gente poca seria? Es para desconfiar, ¿verdad?

¿Consideras la enseñanza como un intercambio? ¿Qué te enseñan tus alumnos?
La enseñanza es un intercambio, es bidireccional porque no existe sin el aprendizaje. Hasta es un intercambio de dinero. Y no vale pensar que me refiero a que un alumno paga y el profesor cobra. La otra vez una alumna presentó un guión a un concurso y ganó muchos dólares para hacer la película. Creo que recibió mucho dinero gracias a su esfuerzo…, y al intercambio… de conocimiento. La enseñanza forma una persona para que pueda desenvolverse en el mundo.
Me enseñan a enseñar y yo aprendo. Los alumnos no lo saben, creo, pero aprendo mucho tratando de explicarles. Me entero de cómo se enseña bien y también lo que enseño pasa por un tamiz de revisión si tengo que explicarlo. Más o menos como ir al psicólogo, hablando uno mismo descubre quien es.
Además, los alumnos me enseñan lo que es la juventud, como hablan, como visten, qué miran por televisión, qué comen. Me enseñan su vida y yo me lleno de su juventud. Incluso me enseñan a hablar mal y a escribir como en los mensajes de los móviles, pero esto no lo aprendo.

¿Cuáles son las cualidades necesarias, según tu opinión, para ser un buen profesor de un taller?
La condición básica es alejarse del conductismo si se pretende un taller. Éste se basa precisamente en experimentar y lograr resultados. El profesor es quien lleva la posibilidad de interpretar los resultados de la experimentación, incluso la artística. El profesor de un taller está "moldeando" un alumno, lo transforma en artista de una disciplina, lo forja como héroe para la lucha de la vida diaria. Al mismo tiempo le está cargando saberes, nutriendo su mente de conocimiento y su mano de técnica. El profesor de un taller es un padre ayudando al niño a desarmar la bicicleta. Y si sobran algunas tuercas el profesor padre debe conocer dónde faltan… si lo descubre el alumno es porque aprendió bien.

Dentro de tu campo didáctico, ¿en qué partes te gusta profundizar?
En la estructura audiovisual. Y no es que sea un fanático de las historias estructuradas. Las estudio y las transmito porque el público está acostumbrado a mirar bajo esos estándares. Como siempre se ha dicho que hay que conocer lo clásico para innovar, entonces yo pongo el clasicismo y los alumnos la innovación. Para eso son más jóvenes y rebeldes. Como se puede ver termino profundizando en la narrativa audiovisual antes que en la técnica.

¿Qué opinas de los concursos literarios? ¿Y del afán de publicar?
Ayudan a ponerse un límite en fechas, a tener un plazo para entregar, a fijarse metas a cumplir en determinados tiempos. La escritura de guiones es un oficio de transición, se escribe el borrador de otra obra. Un equipo de gente espera el final en papel para continuar con el proceso. En la televisión es aún peor, a veces se escribe en el mismo día que los actores ensayan (si alguien desean hacer un paralelo entre la calidad de la televisión y esta manera de producir no me opongo). Los concursos, además, nos obligan a estar activos cuando no hay una producción esperando. Tengo un amigo que preparó una película muy breve, casi publicitaria, sobre el uso del cinturón de seguridad por parte de los conductores de coches. Diez años estuvo haciendo la película y lo terminó. Si demora un poco más tal vez los coches vengan con robots descartables y no se necesitaría un cinturón. Si se hubiese planteado un límite habría sido más efectivo.

¿Cómo compaginas la labor como profesor con tus propias creaciones?
A menudo la pasión por enseñar se lleva todo el tiempo y las horas pasan casi sin darme cuenta. Frente a un alumno con dudas, unas correcciones y un nuevo apunte, lo primero en relegar -en mi caso- son mis propios guiones. Pero a veces me tomo un respiro y doy rienda suelta, casi como enfermiza, a la vocación por crear algo nuevo que no me deja de rondar por el pensamiento. También suelo recibir evaluaciones de guiones para algunas productoras de cine que son otra forma de mantenerme en la creación. Se puede resumir que la docencia está en primer lugar, las evaluaciones en segundo término y por último mis propias obras. Si fuese al revés ya habría cambiado el coche.

¿Cuál es tu escritor favorito? ¿Por qué? ¿Qué libro estás leyendo en la actualidad?
Sin lugar a dudas: Pablo Neruda y Mario Benedetti. Pero solamente sus poesías. Son oriundos de países vecinos y compartimos algunas maneras de decir las cosas. La poesía me permite lecturas breves, pausadas, revisadas y al mismo tiempo leer en el metro cuando hago trayectos breves. La poesía no me crea ansiedad por conocer el final y no sufro cuando los personajes se desencuentran. Pensándolo bien, en la poesía es frecuente que los lamentos parezcan tangos. Sin embargo, mi lectura frecuente son libros de guión, tantos los de narrativa audiovisual como los específicos de la técnica. Aunque últimamente estoy prefiriendo las novelas adaptadas al cine.
Acabo de terminar los desopilantes relatos de "Pura anarquía", lo último que publicó Woody Allen. En este momento estoy releyendo del guión de "Match Point", también de Woody Allen -publicado hace poco en España- para observar la traducción, ya que está en inglés y en español simultáneamente. Apenas termine con él seguiré con un regalo de un amigo: "Petróleo" de Upton Sinclair, escrita en 1927, que diera lugar al guión de Paul Thomas Anderson y la película "Pozos de ambición" o "Petróleo sangriento" (cuyo título original es There Will Be Blood) dirigida por el propio Anderson. Quiero curiosear en el alma de los personajes según el autor original.

Son muchas las productoras que confían en ti para la revisión final de los guiones que tienen previsto filmar. ¿Puedes contarnos en qué consiste ese trabajo?
La escritura de guiones tiene muchos oficios paralelos: analistas, evaluadores, dialoguistas, asesores, correctores. Por culpa de algunos dioses que se han distraído de su función en el reparto de tareas me ha tocado la de revisión. Al hacerlo una vez viene una segunda y luego varias más. Se trata de hacer de otro par de ojos que lee despojado de la creación original con la vista puesta en su funcionamiento como tensión dramática para el espectador. Lamentablemente este oficio es muy estructurado y los preocupados por llegar bien al espectador son los productores, estos son quienes desean que sus películas tengan una buena respuesta del público. Los guionistas nunca piden revisiones, hasta se resisten a hacerlas, pero los otros participantes del proceso buscan esa tranquilidad que les da una segunda opinión. Ahora mismo estoy evaluando un documental y es una tarea muy agradable de realizar, es como enseñar a pescar, a poner la carnada y lanzar el anzuelo lejos.

Además de impartir cursos en la Escuela de Escritores, eres profesor de guión en diversas universidades argentinas, das conferencias en la Universidad de Salamanca, la Universidad de Málaga, dinamizas el Máster de Guión de la Universidad Autónoma de Barcelona. ¿cómo ves el panorama de nuevos guionistas en España y Latinoamérica?, ¿hay nuevas ideas o solo mucha técnica?
Hay muchas ideas y mucha técnica. Por un lado, la escritura se simplifica y se aproxima a un estándar. Por otro lado, las originalidades son muchas y aportan al grueso de la producción audiovisual como ideas nuevas. Tampoco es algo que se mantenga en el tiempo, cada región genera formatos e historias que gustan por algunos años. Luego decrecen y se da paso a otras cinematografías. Por ejemplo, en España: lo diferente ha sido lo que ha perdurado en el tiempo: Buñuel, Saura y Almodóvar por citar quizás los más renombrados. Diferentes épocas y realidades, distintas producciones. Tienen algo en común: son originales. El resto parece copiar -sin dejar de ser buenas películas- al resto de las cinematografías de otros países y el paso del tiempo es implacable con ellas. Latinoamérica ha pasado por procesos más o menos parecidos. Por un momento se destacaron las películas argentinas de los últimos tiempos pero en realidad sólo gustaban las comedias. Colombia produce poco pero bueno, Venezuela ahora produce mucho pero le cuesta entrar en los mercados. De todas maneras, y para no alejarme mucho de la pregunta, hay muchas ideas, pero no siempre acompañan con buena técnica de escritura esas ideas. Por ahora se sigue transitando con más éxito en el camino del cine de autor, dicho esto para diferenciarlo de un cine demasiado comercial.

Has escrito y dirigido algunos largometrajes y cortometrajes con los que has obtenido diversos premios. ¿Puedes contarnos algo más de esta faceta creativa tuya?
En realidad, desde que descubrí el guión -y esto ha sido a los ocho años- me incliné por pensar el cine en términos de narración. Cuando descubrí de niño el relato audiovisual supe que allí quería estar. Dirigir ha sido una consecuencia para que los guiones que escribiera terminaran en la pantalla del cine o de la televisión. No me molesta dirigir, pero sigo prefiriendo el papel como narrador. Me gusta ser el creador primero, quiero decir que me apetece generar la idea y dar lugar a su crecimiento. Los premios han sido una consecuencia de haberlos enviado a concurso, un poco por cumplir eso plazos que hablaba antes. Sigo, como criterio pragmático, a la guionista Aida Bornik cuando dice que hay que aplaudirse cuando uno consigue algo bueno. Pues en el papel es más fácil lograrlo y por lo tanto tengo más éxito (soy un espectador lector único). Lo que no entiendo es porqué, si lo tenía tan claro desde que era un niño, cuando llegué a la edad de la universidad me puse a estudiar la carrera de Contador Público. Supongo que era inmaduro, bueno, en realidad no sé si alguna vez he madurado. En algunos guiones, y en como me divierto al hacerlo, parezco que tengo ocho años y que sigo jugando.


Publicaciones en papel de Alfredo Caminos
Balas perdidas
Ocho profesores de escritura creativa de la Escuela nos muestran, transformados en cuentos, sus proyectos personales como escritores. El prólogo es de María Tena, y la fotografía de Rafa Turnes.
Título: Balas perdidas (Antología de nuevos narradores)
Autores: Ignacio Ayerbe, Alfredo Caminos, Isabel Cañelles, Ángeles Lorenzo, Jesús Pérez, Daniel Saavedra, Javier Sagarna y Mariana Torres.
ISBN: 84-934056-8-X
Características: 248 pág. 21x14 cm
Precio de venta: 15 €
Editado por: Adamar Ediciones
Fecha: junio, 2005
Sinopsis
Sabíamos que existía la ratita presumida, el ratón Mickey y el ratón Pérez protagonistas de tantos sueños de nuestra infancia. Alfredo Caminos incorpora un persona más a esa mitología mientras nos cuenta un cuento de una rata enamorada y suicida. Después le acompañamos en un viaje a Italia de dos desconocidos que, con el pretexto de una amistar incipiente, protagonizan una sucesión de acercamientos y alejamientos amorosos que nos dejan el alma en vilo y como ganas de leer más de esa historia.

Publicaciones electrónicas de Alfredo
La nueva i
Entrevista a Pablo Argañarás (Revista del guión)
Salas vacías (Revista del guión)
5x2: El orden de los factores no altera el producto (Revista del guión)
La enseñanza del guión audiovisual a distancia (Quaderns Digitals)
Reality shows (Revista Ciberlegenda), con Mariana Aranguren
Entrevista a Alejandro Arroz (Revista del guión)
Entrevista a Jerónimo León Rivera (Revista del guión)
Entrevista a Julio Rojas (Revista del guión)

Premios literarios de Alfredo Caminos
2003: Selección final en el Festival Internacional de Gibara con el guión La Higuera
1992: Premio INCAA con El barco

 
 
 
   

Taller literario de escritura creativa, redaccion, relato, periodismo, guion, novela, poesía, literatura infantil, literatura de viajes, etc.
Cursos para aprender a redactar cartas, cuentos, novelas...
Escuela de Escritores ® Mucho más que un taller literario
Ponte en contacto con nosotros al teléfono 917583187

Escuela de Escritores S. L. B84364181
Domicilio S. L. - Ventura Rodríguez 11 (28008) de Madrid

Sitio Web basado en PHP-Nuke