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Es uno de los pocos libros que ha traspasado el mero nivel literario. Es el testimonio de una generación, de una moral y de una época que ha marcado irremisiblemente nuestro presente.
Por el libro se suceden y relevan los héroes más creíbles que he conocido en mucho tiempo: desde Jean Valjean, que es tan bueno (sin ese tamiz de patetismo con el que solemos acompañar a la bondad) hasta Enjolras, que acorde con el mito griego, nos trasporta al fragor de la Francia revolucionaria.
A pesar de que es bastante largo, sus sucesivos argumentos se van entrelazando y complementando generando una trama mucho más rica en matices que nos hace de veras tomar partido en la sociedad francesa del siglo XIX que es el germen de lo que nosotros ahora somos.
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