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Un día, la orografía de una metáfora, el relieve invisible de una página en blanco, se convierten en morada, en el único paisaje posible -habitable- para una vida delicada. Así Sergio Prim -un protagonista que se dibuja escondiéndose y se esconde dibujándose-, busca las coordenadas de su hueco: un punto de quietud entre las cosas dispersas del mundo.
Querer y ser querido es una urgencia -la de los cuerpos, la de los compromisos y las cesiones- que no puede esperar ante los indecisos.
Los que tienen miedo y sueñan se quedan siempre en tierra. Y sin embargo... hay todo un mundo subterráneo para desear los deseos...
Excelente la primera novela de Belén Gopegui. Eso sí: no apta para enfermos de solipsismo o proclives a deambular por los cielos platónicos...
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