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A. Pérez Reverte nunca deja indiferente al lector, se le ama o se le odia. En La Reina del Sur, haciendo gala de su pasión por el mar, describe persecuciones de aduaneros a narcos en las que tienes que agarrarte al brazo del sillón para no caer por la borda de la planeadora y ponerte el impermeable para evitar las mojaduras, tal es la realidad de su descripción. Es una novela de aventuras donde los personajes se muestran tal cual son: seres humanos, con sus miserias y sus grandezas, siempre en el peligroso mundo de la ilegalidad. Es extenso pero se lee rápido, rápido, no puedes dejarlo.
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