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Cada crónica narrada, trae inevitablemente, nostalgias de la infancia, los juegos, el primer amor, los amigos, los sueños, la inocencia... El Ángel Gris, que apenas se nombra en todo el libro, sin embargo está presente en cada relato, como protector de los hombres sensibles y objeto de diversión de los refutadores de leyendas, tan vigentes en los tiempos que corren.
Este libro me ha marcado, y tuve la suerte de poder regalarlo, a un gran amigo que conocí en Madrid.
Espero que ustedes puedan tambien conseguirlo.
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