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Si os digo que caí, aquel verano en el que calor agobiaba como nunca y yo trataba en vano de entender el comienzo de esta historia.
Una y otra vez releía las páginas tratando de encontrar el sentido de esas aventis, de esas historias dentro de la historia que me hacían tan difícil el comienzo de mi aventura.
Pero me empeñé y mi cabezonería me descubrió que el esfuerzo valió la pena.
Juan Marsé posee como pocos escritores españoles el don de juntar palabras y esa historia de perdedores que no se resignan a perder, que no se conforman, que luchan hasta el final por lo que creen justo.
Es una historia tan humana, llena del ideal romántico de los sueños, a ratos tierna, a ratos absurda, repleta de personajes profundos y muy bien dibujado.
Desde entonces cada verano me regalo un Marsé. En recuerdo de ese primero que me hizo aumentar mi amor a la literatura.
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