Como adultos a veces perdemos u olvidamos la capacidad de asombrarnos,
de abrir los ojos y decir ¡guau! Este autor y su maravilloso texto me hicieron exclamar
no una sino varias veces guau.
Reaprendí que una de nuestras capacidades es la paciencia y la forma en que fue llevada
la trama por Márai me la trajo a conciencia. Las emociones, los detalles físicos y mentales;
el estremecimiento por la verguenza. El basta por el pasado perdido.
Sentí esa amalgama de "sentires" de los dos hombres y la presencia ausente de la mujer.
Aún hoy cuando hablo de libros el primero que me viene a la memoria es este.
Fino, magistral, conmovedor, humano. Viva Sándor Márai.
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