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La asistencia a un banquete donde se va a celebrar un homenaje a André Poitou con motivo de su nombramiento como Caballero de la Legión de Honor, el recorrido desde su casa al hotel Gallia, ensimismado en sus pensamientos, y el encuentro en la fiesta con los invitados, es toda la acción de esta novela que finaliza con la toma de una fotografía del conjunto inmortalizando el instante.
Según iba leyendo esta historia en la que aparentemente no ocurría nada, me iba llenando de esos corazones y rostros que desfilan ante nosotros. Políticos, trepas, babosos, oportunistas, señoras de, son mostrados con tal habilidad y precisión que la fascinación no tarda en llegar. Comportamientos justificados por la psicología de los personajes dan sentido completo a la novela puesto que ves con igual transparencia la forma y el fondo que los sostiene. Son más reales que la realidad. Cuando acabé el libro me sentía más conocedora de la naturaleza humana. Y más humana también.
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