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El fenecido escritor y dramaturgo estadounidense Arthur Miller, nació en la ciudad de Nueva York en el año 1915. Es autor de una obra extensa y rica que incluye novelas, ensayos, guiones y un sinnúmero de obras teatrales. Fue un escritor de la época posterior a la segunda guerra mundial; vio el derrumbe de Wall Street, y la era de McCarthy, (el senador que encabezó la "caza de brujas" o persecución de comunistas) evento que lo inspiró a escribir "Las brujas de Salem", obra simbólica en donde critica las investigaciones dirigidas por McCarthy.
Fue un escritor comprometido que combatió contra las posturas anticomunistas del gobierno norteamericano. Por esta causa, sufrió acoso y pesquisas por parte del Comité de Actividades Antiamericanas, al que se enfrentó, lo que le valió diversas condenas.
El autor estuvo casado una vez con la afamada actriz Marilyn Monroe, detalle que la prensa de cualquier parte del mundo subrayaba, y que a él terminó por incomodarle sobremanera.
Arthur Miller es para muchos el dramaturgo más importante del siglo XX. Su producción dramática marcó un hito en la historia del teatro, considerado ya un clásico del teatro universal. Obtuvo los premios Pulitzer de Teatro y del Círculo de Críticos de Teatro de Nueva York, por su novela "Muerte de un viajante" (1949), la cual a menudo se cita entre las mejores obras del teatro contemporáneo. Por la temática de su obra y la forma de afrontarla, su influencia más fuerte parece provenir del poeta y dramaturgo noruego Henrik Ibsen. Miller logró reflejar en escena, inquietudes y conflictos de la sociedad de su tiempo, lo que revaloriza su obra porque supo volcar su mirada sobre el tiempo y el lugar que le tocó vivir. Su estilo encaja dentro de la estética de un realismo social, lo que los críticos llamarán literatura comprometida (engagée, para emplear el término francés). En la obra de Miller, predomina el relato de ambiente urbano con personajes proletarios, burócratas o marginados.
Una chica cualquiera fue adaptada para el cine. Titulada como "Homely Girl", fue dirigida por Amos Gitai y en la misma aparecía el propio Miller como el padre de Janice, personaje femenino.
Esta novela se desarrolla en el Nueva York de los años treinta, en la época de la gran depresión en Norteamérica. Janice, una mujer interesante aunque no muy bella, vive deslumbrada con las posturas ideológicas de izquierda, de Sam, su amante. Con el tiempo, se da cuenta que su compañero no es mas que un seguidor servil de una ideología contradictoria y se desilusiona. Mientras él se ha enlistado en el ejército, la vida de ella dará un giro reflexivo en torno a sus emociones. Conocerá otros hombres muy distintos a su amante y sentirá resurgir una sexualidad que creía perdida en la intimidad con Sam. Al regreso de éste, ella lo abandona. Cuando cree vivir una existencia infructuosa, sin motivaciones ni reflexiones sobre nada, conoce incidentalmente a un ciego, Charles Buckman. Este hombre maravilloso se convertirá en su esposo y con él, ella se sentirá hermosa y deseada por primera vez en su vida, hasta que la muerte lo sorprende a él mientras ambos dormían en su cama después de catorce años de felicidad (escena que inicia el primer capítulo de la novela).
El tiempo del relato se desarrolla desde una disposición anacrónica, específicamente "in extrema res"; el narrador empieza por el desenlace, privilegiando el acontecer. Janice descubre al despertar que su marido Charles, de sesenta y ocho años, con quien estuvo casada los últimos catorce años de su vida, murió mientras ambos dormían: "Janice se despertó aquel lunes por la mañana, con frío, lo cual era raro... y al abrir los ojos hacia él, como de costumbre, vio lo extrañamente pálida que tenía la cara…" (Miller, página 11).
Eventualmente, la memoria de la protagonista hace una retrospección o analepsis hacia su pasado: "Cuando era joven odiaba su cara, pero sabía que tenía estilo... era y quería ser una esnob." (Miller, página 13), para culminar con una elipsis o acompañada de un sumario o síntesis: "Ahora trabajaba como voluntaria para una organización de derechos civiles... Charles había muerto mientras dormía hacía poco más de un año" (Miller, páginas 91-92).
La lectura de esta novela ha sido una experiencia placentera y estética desde el punto de vista literario. Miller posee la extraordinaria capacidad de escribir una historia interesante, basada en la cotidianidad de unos eventos que mantienen al lector orientado en una lectura subjetiva y provechosa, sin ese tono didáctico o acusador de otros escritores comprometidos con el realismo social. Una chica cualquiera puede ser la representación de cualquier chica, por la personalidad francamente humana de la que está construida. El elemento irónico se refleja en el personaje idealista de Sam, un marxista radical que no quiere darse cuenta de los cambios que afectan el socialismo de izquierda. Otro momento que raya en lo jocoso aunque lleno de sarcasmo es el olvido de las cenizas del fenecido padre de Janice en un bar: "Miró fijamente el retrete. ¡Oh Dios! ¿y si alguien había tirado a papá por allí?" (Miller, página 23). La obsesión de capitalizar los bienes heredados para hacer fortuna se ve caricaturizada por Herman, el hermano de Janice: "El país ha terminado con el Estado de bienestar, vamos hacia el mayor crecimiento económico... súbete al carro y sal de esta pocilga... La gente que tenga cabeza se va a hacer millonaria en los próximos cinco años". (Miller, página 70, página 72).
Una chica cualquiera, es ante todo una novela escrita con un lenguaje franco y coloquial, con diálogos de extraordinaria naturalidad. El lector que se aproxime por sus páginas experimentará el regocijo de encontrarse ante una obra que retrata los acontecimientos de la vida misma a través de la humanidad de sus personajes.
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