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Me ha parecido un libro valioso, una obra que vale la pena leer, aunque no pueda decirse que es de esos libros que se disfruta muchísimo leyendo... A ratos, da la sensación de que nos adentramos en una serie de simbolismos de los que no siempre se encuentra el sentido, y una, sin remedio, se pregunta: ¿Por qué el protagonista es manco? ¿Por qué esto está tan mal escrito a ratos? (de pronto hay adjetivaciones y construcciones sintácticas pobrísimas, combinadas con párrafos cultísimos y que te dejan con la boca abierta como expresión literaria). ¿Es el tema del envejecimiento importante? ¿Y el tema de Dios? ¿y el tema del Mal? ¿Qué pinta el tercer hermano, Máximo? ¿Es sólo un apoyo para que ocurran cosas o tiene una entidad simbólica en sí mismo? Está claro que el libro trata de la relación entre la literatura y la vida, aunque francamente no queda muy claro a qué conclusión se llega....
Enrique se dedica a la vida, y su hermano Antonio a la literatura. La vida sólo proporciona pérdidas a Enrique: su brazo, su mujer, su novia, su fortuna, su dignidad, su moralidad. La literatura (ajena a la vida, aislada, metida en un piso de Sant Gervasi) tampoco salva a Antonio, que se suicida. Y Antonio se suicida porque se resiste a envejecer, pero también porque se resiste a escribir "El Descenso", la única obra en la que se habría enfrentado con la vida (con la decadencia de la vida). Finalmente Enrique, desengañado de la vida y convertido a la religión de la literatura, se dispone a escribir un libro lleno de falsedades, un libro lleno de literatura. Esto pasa en las últimas páginas, cuando ya hemos culminado un libro ("Regreso a Veracruz"), que Enrique ha escrito en el cuaderno de los tres tucanes para sí mismo, para contarse a sí mismo su vida y la de sus hermanos, que es lo que realmente es literatura.
La conclusión podría ser que la auténtica literatura o es vida o no es nada.... (lo cual es una obviedad) y que la vida sin literatura no tiene sentido... y que hay mucho literato por el mundo que está vacío de vida... Y también que la solución/salvación está en algunos momentos sueltos, esos momentos como el que el protagonista vive en Veracruz con Pitol... momentos aislados de lucidez. Aunque, como decía al principio, no veo una única conclusión.
Es como si el autor nos dijera: para mí la literatura es esta novela: las aventuras de un par de personajes descerebrados, cuyas vidas giran en mayor o menor medida sobre la teoría de lo que es la literatura, sin que ninguno de los dos acierte... porque la literatura es, sencillamente, un libro como éste que tiene usted en sus manos.
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