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Cada vez que hablo de este libro a alguien y se lo recomiendo con toda mi pasión, surje indefectiblmente una palabra, un sutil comentario, que lo asocia a la idea de filosofía. A mí me lo recomendó mi profesor de esta asignatura casi de pasada, como sin darle importancia, pero diciendo de él algo tan sencillo y profundo que me llegó al alma con una violenta punzada de curiosidad. "Te hace sentir una alegre y terrible soledad."
Es cierto. El estilo cristalino y fluído como el agua mansa y deliciosa de un arroyo de Milan Kundera llega a ti con la fuerza de un torrente de verdad y belleza para jamás abandonarte. Es la verdad en estado puro, aún disfrazada tras las palabras justas y sorprendentes, bajo las reflexiones tan inocentes y a la vez tan dramáticas, pero sin duda el mayor atisbo de verdad que he llegado a apreciar en un libro. Muchas veces despreciamos la crudeza, la realidad de la vida reflejada en ellos porque se nos antoja vana, vacía, incluso falsa. Este libro te hace sentir lo contrario. En su brevedad está el secreto. La verdad es breve, bella y directa al alma.
Imposible de dejar desde la primera hoja. Especialmente recomendado a los amantes de la filosofía que quieren descubrir trazos de ella en las simples pero conmovedoras historias que envuelven a los cuatro personajes. Tomás, Teresa, Sabina y Franz. Un bálsamo para el alma sedienta de algo que aún la pueda sorprender, conmover y, además, incitar a pensar. También una fuente inagotable de frases que admirar y recordar.
"No hay nada más pesado que la compasión. Ni siquiera el propio dolor es tan pesado como el dolor sentido con alguien, por alguien, para alguien, multiplicado por la razón, prolongado en mil ecos."
El libro no me ofreció consuelo o sabiduría. Sólo un sutil y potente pensamiento engalanado con la mejor prosa, a veces rozando la poesía, otras sumergiéndose en ella.
Los personajes son ahora para mí papeles escritos que vuelan altos y lejanos en el cielo, pero lo bello en verdad es el aire que los mueve, la prosa mágica de Kundera que los hace insoportablemente leves y a la vez tan profundos y pesados, clavados en nuestra alma para hacernos por fin volar para siempre con ellos.
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