Soy profesora de español en secundaria y uno de los problemas que he afrontado es tratar de que los alumnos generen disfrute y goce al enfrentar alguno de los textos que obligatoriamente tienen que analizar literariamente. Con el libro
Los círculos perpetuos no tuve ese conflicto. Se trata de una novela urbana ganadora de un concurso de narrativa breve que explora con un lenguaje cargado de humor e irreverencia una serie de situaciones que viven unos personajes de clase media en un barrio cualquiera de una gran ciudad.
Las historias son muy divertidas, el discurso es absorvente, los finales sorpresivos. No cae en ese lugar común tan socorrido de la nueva literatura colombiana sobrecargada de sicarios y lenguaje lumpen. Recomiendo ampliamente su lectura como forma eficaz de atrapar jovenes lectores tan díscolos e indiferentes, como manera exquisita y divertida de pasar un momento muy agradable de lectura y como forma directa y de primera mano de sumergirse en el ambiente de una gran ciudad del tercer mundo, sin perecer en el intento. LLegué a ella a través de la página de su
editora.