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Se trata de una obra de catorce relatos, de tema libre, por otros tantos escritores que sintiendo una gran simpatía por esta región, le han dedicado sus creaciones. Hay autores de La Rioja, de Burgos, de Galicia, de Murcia, de Cataluña, de Madrid. Pero todos coinciden en una creatividad realmente asombrosa, y sobre todo: admiran La Rioja.
Todos los autores tienen experiencia sobrada y todos han obtenido premios en diversos certámenes o concursos.
El relato de Alonso Chavarri, nos pasea por Madrid, donde casi tocamos los personajes con los dedos al estilo de La Colmena. Allegretto nos presenta una obra genial gótica, donde la magia se brinda pícara y muy especialmente en las últimas líneas al permanecer y desvanecerse la puerta misteriosa. Barriuso, con la sinfonía de sus palabras nos hace ascender a la montaña en la que nos desvelará el misterio de la soledad y la tristeza de la nada. Bernabeu trae la insidia, la ironía, la hipocresía de dos personas que cristalizan su envidia y que no se soportan, pero hacen todo para disfrutar hiriéndose. Berrueta presenta el Logroño de los años difíciles, con un paseo por momentos históricos de la tierra logroñesa. Cadena se hace generoso y en un viaje a Logroño su personaje resuelve la magia de la tierra del vino y de la palabra española. Espina y Montané hacen piruetas lingüísticas y creativas arriesgadas y consiguen atrapar la imaginación en una encrucijada surrealista. Eliseo observa a los personajes, sus reacciones y sus consecuencias en cuatro momentos decisivos y decisorios. Illán Vivas se pertrecha tras lo que pudiera ser una infancia atribulada y plasma recuerdos posibles o reales. Izarra, mordaz y satírico en lo que expone, clásico en el lenguaje, crea y ventea ráfagas que pasan azotando la mente. David, aporta un atolondrado, impetuoso y cobarde al mismo tiempo en su personaje clave, pero raudo en la palabra. Mario poético y soñador, filósofo y geómetra de la frase y la historia que cuenta. Y Pulgar, que se relaja para darnos una lectura tranquila, agradable como tomar un té conversando pausadamente.
Cada relato abre una ventana y cuando se va terminando nos engancha como un niño las faldas de su madre para que no le abandonemos. Pero se acaba, y empezamos otro y luego otro y así hasta los catorce sin que podamos poner remedio al descanso.
Si se pretendieran resumir en una corta síntesis todos ellos veríamos que es un puzle, con temas y personajes diversos, con situaciones y soluciones tan varias según el interés del autor y entre todos le dan vida propia y multicolor.
Melancolía a veces, resabio en otros, nervio o frustración en otros. Todos, forman un conjunto muy variado y dinámico.
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