|
Una escalera al cielo más profundo
Una escalera al cielo, de Mario Mendoza (Seix Barral, 2004)
249 páginas
¿Ha subido usted una escalera que lo lleva directo al sótano de su ciudad? Probablemente no, pero no es difícil, solo basta con detenerse un momento y mirar alrededor, ver pasar a la gente con sus afanes diarios, a los carros a toda velocidad por las avenidas y a los perros callejeros que hurgando en la basura un bocado para calmar su hambre. Las ciudades, especialmente las latinoamericanas, crecen a un ritmo desmesurado, y entre calle y calle, casa y casa, las historias se escurren por las paredes y por los ojos de quienes las habitan. Afortunadamente no todos tienen el tiempo para mirar lo que pasa alrededor y afortunadamente también, existen aquellos a quines les sobra el tiempo para detenerse y mirar directamente a los ojos la ciudad que los consume.
Mario Mendoza, escritor bogotano, acaba de publicar un libro de cuentos titulado Una escalera al cielo, en donde mira a su ciudad directamente a los ojos y la desnuda un poco. Esta compilación de relatos nos muestra una Bogotá que engulle a los personajes y luego los escupe, los tira de nuevo a la deriva en medio de aquella urbe descomunal. Los protagonistas de estas historias vienen casi todos en el sótano de la ciudad y emergen buscando nuevas posibilidades de vida, de amores, nuevas posibilidades culturales, viven buscando darle un vuelco a sus vidas.
En la escritura de los cuentos se siente el ambiente pesado de una ciudad habitad por siete millones de almas, de una ciudad que está en caos y en permanente crecimiento. En cada rostro que dibuja Mendoza, se ve la angustia y la desesperación por no poder salir de ese sótano oscuro, la desesperación por no poder encontrar la puerta de salida, la escalera que los lleve al cielo.
Mario Mendoza, ganador del premio Biblioteca Breve con su novela Satanás en el 2002, nació en 1964 y empezó a publicar desde 1992, con su novela la ciudad de los umbrales. Mendoza es un escritor joven que se preocupa por meterse en las entrañas de la ciudad y trata redescubrirla y de reescribirla, inventando personajes que fácilmente se pueden atravesar en la acera de cualquier urbe del mundo. Estos personajes son los encargados de caminar las calles de Mendoza, de enseñárselas al lector para mostrarle lo absurda y hermosa que pude llegar a ser la vida.
En Una escalera al cielo una mujer en coma encuentra el amor de su vida pero se le escurre entre el la inconciencia y el miedo, unos taxistas cansados de que la policía no actúe deciden tomarse la justicia por su cuenta y un ladrón inexperto termina pagando los platos rotos. Todos estos personajes revelan la identidad de una Bogotá que se estremece sin darse cuenta y de una ciudad que se está convirtiendo en un animal grande que devora gente a cada minuto. Mendoza convierte a Bogotá no solo en el escenario propicio para sus historias, sino que la logra universalizar y los taxistas bogotanos pueden ser los mismos taxistas de Ciudad de México. Mario Mendoza, entre cuento y cuento, página y página va creando un escalón que desciende directamente al sótano de cualquier ciudad del mundo.
|